… su nombre es Dulcinea; su patria, el Toboso, un lugar de la
Mancha; su calidad, por lo menos, ha de ser princesa, pues es
reina y señora mía; su hermosura, sobrehumana, pues en ella se
vienen a hacer verdaderos todos los imposibles y quiméricos
atributos de belleza que los poetas dan a sus damas: que sus cabellos son oro, su frente campos elíseos, sus cejas arcos del cielo,
sus ojos soles, sus mejillas rosas, sus labios corales, perlas sus dientes, alabastro su cuello, mármol su pecho, marfil sus manos, su
blancura nieve, y las partes que a la vista humana encubrió la honestidad son tales, según yo pienso y entiendo, que sólo la discreta
consideración puede encarecerlas, y no compararlas